Las ganancias de la banca y el Socialismo del SIGLO XXI
Antonio Suels Aranda
Lunes, 29 de enero de 2007
Las ganancias de las banca han sido escandalosamente elevadas en Venezuela, especialmente a partir de la actual administración, lo cual contrasta con la prédica del Socialismo del siglo XXI del máximo exponente del Gobierno Nacional. Comparación que pone al descubierto grandes contradicciones y que coloca al sistema financiero en un disparadero, por falta, quizás, de una visión estratégica del negocio por parte de sus dirigentes.
Se entiende por intermediación financiera -propósito de las entidades financieras- la captación pública de recursos monetarios con la finalidad de: a) otorgar créditos o financiamientos y b) remunerar el ahorro, actividades reservadas principalmente a los bancos y demás instituciones reguladas por la Ley General de Bancos (LGB), con exclusión de una serie de entidades que funcionan como bancos pero que no están regidos por la LGB, (Banco del Pueblo, Banco de la Mujer, Bancos Comunales, Banco del Tesoro, etc.)
Una de las funciones del Banco Central de Venezuela (BCV) es regular el crédito, mediante la fijación de la tasa de interés activa (la tasa que cobran los bancos por prestar dinero al público) y la tasa pasiva (la que pagan los bancos por las captaciones), a objeto de facilitar la intermediación financiera, evitando que los bancos cobren una exagerada tasa por prestar su dinero a la vez que garantiza a los ahorristas y consumidores un rendimiento razonable. Los límites máximos y mínimos fijados por el BCV se mantuvieron, en el primer semestre del 2006, en un máximo del 28% para las tasas activas y en un mínimo del 6,5% para los instrumentos de ahorro. (Informe Banca Comercial y Universal, Primer Semestre 2006, Banco Mercantil). El fruto de este manejo de tasas es el llamado spread bancario o margen financiero.
El spread bancario o margen financiero, vale decir, la diferencia entre tasa activa y pasiva es uno de los factores clave para la determinación de las ganancias de una entidad financiera; mientras mayor sea el margen financiero mayor debería ser la ganancia de la institución. En el supuesto que el promedio de las tasas activas fuese de 15,3% (incluida la tasa de tarjetas de crédito actualmente en un 26,70%) y una tasa pasiva promedio de 4,1%, el spread bancario estaría alrededor de 11,2 puntos porcentuales, margen muy superior al de países como Chile: 3,2% y EEUU: 2,9%. (Enrique R. González Porras, Sobre el Spread Bancario y el Nivel de Tasas de Interés, Observatorio de la Economía Latinoamericana).
Según algunos analistas el spread bancario tiende a ser elevado en países de economía inestable; constituye un mecanismo de cobertura de riesgo (operaciones activas de buenos pagadores compensan operaciones provenientes de malos pagadores). Sin embargo, en Venezuela, el riesgo de las colocaciones se ve reducido dado el alto volumen de títulos valores en posesión de los bancos (29,65% del activo total para diciembre de 2006). Me refiero a la cartera de Letras del Tesoro y de la Deuda Pública Nacional. Y para ahondar más sobre el tema, el índice de morosidad del sistema bancario, a finales del año 2006, es significativamente reducido: 1,06%. (Informe de Sudeban del 18-1-2007 sobre el Sistema Bancario Venezolano al cierre de diciembre de 2006). Las implicaciones de esta práctica es un agregado de instituciones de interés público, de carácter especulativo/rentista.
Otra razón que se esgrime para justificar la existencia de altas tasas es que las tasas pasivas deben superar los niveles de inflación del país (calculado por el Banco Mercantil en 17% para el año 2006). Niveles alcanzados por una gran expansión del circulante en manos del público “84,2% durante el periodo comprendido entre el cierre 2005 y el 22-12-2006”. (Mensaje de fin de año del presidente del BCV, Gastón Parra Luzardo, disponible el 25 de enero de 2007 en file:///Users/antonio/Desktop/Intermediación%20financiera/BANCO%20CENTRAL%20DE%20VENEZUELA.webarchive). Esta insólita expansión se traduce en un aumento de la capacidad de compra; el consumidor se vuelca a comprar lo que sea con tal de desprenderse de sus ahorros ya que cada día que pasa su dinero vale menos. El efecto inmediato es una escasez de productos y un alza general de precios, situaciones que estamos viviendo desde hace algunos meses.
Al elevado margen financiero hay que añadir el ingreso por cobro de comisiones y tarifas correspondiente a la prestación de servicios no financieros de la más diversa variedad: impresión láser, emisión de chequera, tarjeta de débito, tarjeta de crédito, saldo mínimo, mantenimiento de cuenta, porcentaje sobre el monto de cheques de gerencia, cheques devueltos, etc. Basta observar el Estado de Ganancias y Pérdidas de la mayoría de los bancos para darnos cuenta que buena parte de las ganancias proviene de las comisiones y servicios.
Para culminar estas reflexiones sobre las ganancias de la banca quiero poner de relieve lo siguiente: la tasa de retorno calculada sobre el patrimonio promedio (ROE) alcanzó en el año 2006 un 30,65% (Informe de Sudeban). Dicho en otras palabras, la ganancia de los bancos fue tan alta durante el año 2006 (inferior a años anteriores) que, de continuar esta tendencia, los accionistas recuperarían su inversión en alrededor de tres años. Esta brecha tan elevada desvirtúa el propósito y razón de ser de los bancos, atenta contra los intereses tanto de los prestatarios quienes tienen que asumir un alto costo financiero, como el de los ahorristas quienes ven como sus ahorros se erosionan aceleradamente. O sea pues, que la prédica de que es “malo ser rico” del socialismo del S. XXI es para el público de galería, los ahorristas y depositantes, no para los directores de los bancos ni sus accionistas.
Aparte de la indiferencia sobre esta materia por parte de los ciudadanos, el Banco Central de Venezuela ha sido el gran cómplice. El mensaje de fin de año del presidente del BCV así lo hace ver: “Una medida de gran repercusión en el ámbito social ha sido la regulación de las tasas de interés activas y pasivas del sistema financiero, que no sólo ha contribuido al beneficio de los ahorristas, consumidores e inversionistas, sino que ha propiciado la ampliación y profundidad de la actividad bancaria…”
De haber aplicado los beneficios a los que se refiere el presidente del BCV no hubiera necesidad de una ley habilitante que tienda, entre otras cosas, a democratizar el crédito y el libre acceso al financiamiento, estimular, crear, promover y desarrollar el sistema micro financiero y rechazar las actividades especulativas y/o rentistas (Asamblea Nacional. Ley habilitante, disponible el 17 de enero de 2007 enhttp://www.asambleanacional.gov.ve/ns2/varios/varios-2.asp?id_gen=234 . Los dirigentes de la banca han sido poco sensibles a las necesidades de los ciudadanos; basta con solicitar un crédito para la compra de una vivienda, a intereses “solidarios”, para que la respuesta sea, ¡ya se acabo el cupo asignado!
http://www.analitica.com/va/economia/opinion/2395329.asp
No hay comentarios:
Publicar un comentario